La larga melena rojiza ondeaba con la brisa. La piel pálida agradecía las pequeñas caricias de aquel sol crepuscular. Los ojos ambarinos reflejaban los pequeños brillos del mar. Mmmm... los labios, suaves, gruesos y sabrosos, ellos solo buscaban un lugar donde descansar. Pero su belleza asustaba, era reflejo de maldad. Pues, Lilith ella se llamaba y fue la primera mujer de Adam.
No hay comentarios:
Publicar un comentario