A las puertas del sueño te espero, con la esperanza de verte de
nuevo. Poder apreciar el brillo en tus ojos. la facilidad con la que sonríes,
ver las pequeñas arrugas que se forman en tu frente cuando estás confundido. En
el sueño puedo sentir tus caricias de nuevo, pero no es más que eso...
un sueño estúpido.
Con mis mejillas inundadas de
saladas lágrimas me despedí de ti, creyendo que era lo mejor para los dos.
Quería evitar que ambos nos autodestruyésemos… pero lo único que conseguí fue darme cuenta de
que tu eras mi cura. La más maravillosa de las medicinas. Nos dejé apagándonos
poco a poco, creyendo que era lo mejor. Tú merecías lo mejor y no alguien con
el alma rota...
Y soñando es el único momento
en el arrepentimiento está permitido, el único lugar donde la verdad se hace
tan jodidamente clara. Dejo que las fantasías se apoderen de mi mente, viviendo
entre ellas.
Que ciega fui ahora estás tan
roto como yo lo estoy, te destruí, como un huracán me llevé todo de ti para
luego dejarte solo ante la desolación. Lo siento amor fui demasiado cobarde
para enfrentarme a mis miedos, ahora pagamos las consecuencias.
Perdóname. No soy suficiente.